Ya puedes convertir tu vocación en profesión. Convocatorias abiertas para Practitioner.

Una buena conversación es una fuente de bienestar, es un oasis de contacto humano en medio del stress y la rutina.

Lamentablemente los mismos factores estresantes que las hacen tan necesarias nos llevan a tener conversaciones repetitivas y superficiales, en oposición a una comunicación real, sincera y profunda, que tanto beneficio nos puede aportar.

Como coach y como entrevistador, poder atraer a la otra persona al aquí y ahora es vital para obtener información de calidad y promover una relación de confianza y beneficio mutuo. Imagínate conseguir ese tipo de relación con tus seres queridos, amigos, clientes o compañeros ganando influencia y disfrutando más de tu relaciones sociales y laborales.

Si tuviera que resumir este post en una frase seria esta: La calidad de la atención determina la calidad de las relaciones.

¿Como conseguir esta calidad? Empieza por ti mism@, tu propia atención hará que tanto tu lenguaje no verbal como el verbal atraigan la atención de tu compañero o compañera. Si le añadimos un par de toques de atención físicos o verbales, enseguida creareis una sinergia positiva.

Vamos a desgranar algunas de las cosas que yo uso, pero recuerda, debes hacerlo fácil, si estás tan pendiente de lo que haces que no prestas atención a la otra persona mal vamos.

Lo ideal es añadir uno o dos ítems a tus conversaciones cada vez hasta que te sientas cómodo usándolos.

En la mayoría de los casos yo los uso, casi de forma inconsciente, pudiendo prestar total atención al contenido de la conversación, pero es algo que se consigue con la práctica.

  • Atención plena: Haz un esfuerzo consciente, desde el principio por desconectar de tus preocupaciones o pensamientos que puedan interferir. No hay nada peor que estar manteniendo dos conversaciones a la vez, aunque una de ellas sea contigo mism@.

Una vez hecho esto, simplemente abre tus sentidos a ese momento, al fin y al cabo, son los canales por los que te llegará la información, fija tus oídos en la voz del otro y los ojos en sus gestos y su mirada.

Poco a poco esto te llevará al segundo consejo.

  • Curiosidad sincera: Cuando realmente te importa lo que te están contando, instintivamente haces las preguntas adecuadas. El problema es que solemos tener una idea preconcebida de lo que nos interesa y lo que no, pero en el fondeo siempre podemos aprender de cualquier situación.

Pregúntate ¿qué puedo aprender de esto? ¿Qué hubiera hecho yo en su lugar? Con el tiempo descubrirás que la curiosidad sincera también se entrena y que es una gran herramienta.

MÁS HERRAMIENTAS

Practicando estas dos grandes cosas, mejorarás muchísimo la calidad de tu atención, y como te decía, verás que los demás pondrán mayor atención en respuesta, pero también hay algunos pequeños trucos muy útiles que puedes usar con mayor o menor frecuencia según cada situación y que están pensados para llamar la atención del otro y mantenerla:

Capta la atención:

  • Inflexiones en la voz: Sube o baja el volumen, cambia el ritmo etc… Un tono de voz monótono acaba no ser escuchado ya que nuestro cerebro está programado para atender a los cambios.
  • Contacto físico: (si es apropiado) una mano en el hombro, si estáis caminando quizá en la espalda, toma tú la medida siempre con cuidado de no ser invasivo.

Mantenla

  • Contacto visual: El contacto visual directo es tan poderoso que a veces llega a intimidar, es por eso que se recomienda hacerlo solo un 80% del tiempo. Bien usado, consigue anclar la mirada del otro y transmitir mucho más de lo que las palabras podrían.
  • Expresa tus sentimientos: Somos seres empáticos y respondemos mucho mejor a contenido emocional que simplemente lógico. Expresa lo que sientes y conseguirás mayor empatía. Si algo te sorprende, alegra o entristece dilo.
  • Sonríe: La sonrisa es uno de los gestos innatos y universales de la humanidad. Todas las culturas sonríen, incluso los bebés lo hacen como herramienta para conectar con sus padres. En consecuencia, es uno de los gestos para los que nuestro cerebro está programado para responder

Si te fijas es lo que hacemos al presentarnos, darnos la mano o dos besos, y mirarnos a los otros y sonreír. Es un poco, como prometernos atención el uno al otro. A partir de ahora podemos hacer esa promesa de forma consciente y cumplirla.

Recuerda que la conversación es un arte, por tanto, requiere habilidad, práctica y, sobre todo, ¡que la disfrutes!

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